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martes, 2 de marzo de 2010

Que la fuerza te acompañe

Volvamos al peculiar Túnez. Ahora, ¿qué coño es lo que muestro en la foto? Pues nada más y nada menos que el escenario de grabación de la primera película de la última saga de Star Wars. Para los que la vieron les resultará conocido el fondo y éste peculiar aparato con forma de antena, hecho con cubos, discos de embrague y otros bártulos. Para el fondo (edificaciones) usaron kilos de papel piedra y madera. La verdad las apariencias engañan y más en el cine.
Por cierto que George Lucas creó todo este escenario de ficción en medio del desierto, levantándolo de la nada, sobre la fina arena del desierto y a varios kilómetros de la población habitada más cercana.

viernes, 26 de febrero de 2010

Con la botella de ron

La imagen está tomada en el puerto de la populosa ciudad tunecina de Sousse, un paraíso en eso de las imitaciones. Te puedes encontrar desde unas "Nike R4" o unas "Adidas Goodyear" por menos de 20 € (allí todo es negociable), "Rayban" o camisetas de cualquier selección o de un gran número de equipos de fútbol, éstas sí, sin marcas.
Pero quizá lo que más me llamó la atención del lugar en el poco tiempo que pude estar en la ciudad, fueron los barcos piratas turísticos que se encontraban amarrados en puerto antes de iniciar su ruta diaria habitual. En el paquete, ofertaban la comida, pero con el tiempo limitado del que disponíamos ni se me pasó por la cabeza embarcarme y gozar de esos maravillosos navíos.

miércoles, 17 de febrero de 2010

El mausoleo de Bourguiba

Volvamos a Túnez. Hoy os quiero llevar al impresionante mausoleo del ex-presidente del país Habib Burguiba. Situado en medio de un gran cementerio en Monastir, su ciudad natal, es un lugar realmente espectacular. Entre mármol blanco, vidrio y agua, reposan los restos del primer presidente tunecino. Para unos un gran libertador y progresista y para otros un "dictador democrático" colocado a dedo por el gobierno francés.
En fin, para política, ideologías.

viernes, 12 de febrero de 2010

¿Colorado? No la garganta del Selja

Me encontraba Túnez, subido a lomos del "Lézar Rouge" (Lagarto Rojo), un tren de época que realiza el recorrido entre la ciudad de Metlaoui y Redeyef cada día, y desde el cual se tienen unas inmejorables vistas sobre el cañón formado por el lento discurrir del río Selja. Lo curioso del lugar, a parte de su parecido con el paisaje del "lejano oeste" americano, es el color chocolate de las aguas del Selja. ¿Motivo? Pues la mina de fosfatos que se encuentra de Redeyef.
Un lugar realmente curioso.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Diario de Viaje - Túnez -El regreso-

Dicen que cuando te acostumbras a algo, cuesta abandonarlo. Cambiar a lo que te has habituado o enganchado se hace complicado dejarlo. Eso mismo es lo que me paso a mi, cuando le estaba cogiendo el gustillo a eso de trotear día sí y día también, cuando estaba iniciando decenas de relaciones personales, cuando empezaba a regatear de verdad o cuando empezaba a conocer la cultura en la que estaba inmerso, llegó el momento de regresar.
Despedidas nunca son buenas. Aunque sean temporales. En fin. Me recorre la nostalgia.
Pero me quedo con todo lo que una cultura, un país y un viaje rodeado de gente realmente fantástica, me ha y me han brindado durante ocho inolvidables días.
De allí me he llevado, fotos, cachivaches, champús y alguna herida. Pero de lo que más me he llevado, han sido recuerdos. Recuerdos que nunca se me borrarán, algunos me acompañarán otros me cambiarán.
Mezquitas, minaretes, mausoleos, casas de adobe y paja, cuevas y rincones de ensueño. Pueblos de colores bañados por el mediterráneo o ciudades imperiales de pálido color ocre. Bulliciosas urbes y pequeños poblados alejados de la mano de un Dios.
Campos de olivos, desiertos de piedras, de arena y de sal. Lugares inhóspitos pero llenos de vida.
Comerciantes, artesanos, maleantes, contrabandístas de gasoil, nómadas, pastores, hombres de negocios, todos tenían cabida en un lugar que siempre creí sin interés. Me equivoqué.
Gentes amables, curiosas, atentas. Gentes que viven de una manera sencilla, valorando lo poco que poseen.
Algo especial tiene Túnez. Algo que no sabría describir con palabras. Algo que envuelven esos cientos de aromas que sus perfumes y especias desprenden. Una cultura una forma de ver la vida distinta a la que estoy acostumbrado.
Merece la pena adentrarse en su mundo. Perderse en un país, que aunque explotado turísticamente, está todavía por descubrir.
Cuando vuelves a tu destino y llegas a casa, te das cuenta de que todo sigue igual. Que lo poco que se ha alterado son anécdotas insignificantes comparado con lo que tú has vivido, y, te das cuenta de lo único que ha cambiado has sido tú.
Por cierto, el fotógrafo a veces también es fotografiado, en un momento de espontaneidad. Compartiendo un poco de vida con las gentes del lugar. Ése lugar que me enamoró en mi viaje.
Y aunque no me guste subir fotos mías, hay estampas y momentos que merecen la pena por su naturalidad.
Gracias Isa. Gracias Araceli.

martes, 15 de septiembre de 2009

Diario de Viaje - Túnez -Día 6- Lunes 7 de Septiembre de 2009

Penúltimo día de estancia en Tunis y último de trote. En pié a las 7:00, hora local (una menos que en España). Suena el teléfono, aseo, recojo la maleta, buffet para desayunar y al bus. Por delante nos esperaba un largo viaje.
El paisaje va cambiando camino de nuestra primera parada. Comenzamos discurriendo por un desierto de arena, de la arena pasamos al desierto de piedras y de las piedras pasamos a un paisaje cada vez más montañoso y árido. Me recuerda a algún lugar andaluz, o a los Monegros en Huesca.
Primer descanso. Llegamos a Tamezret, paramos en una especie de atalaya con un museo en su interior y un bar. Desde ella están realizadas las siguientes fotos. Tamezret, es un pueblo pequeñito pero con un encanto curioso. Hace frío. Comienza a llover.


Son unas gotitas, pero la temperatura pega un bajón bestial comparado con los días que nos precedieron.
Continuamos el viaje. Las rectas de la carretera tras pasar Tamezret, comienzan a convertirse en reviradas curvas. Poco a poco nos acercamos a la siguiente visita del día. Las casas trogloditas de Matmata. Es curioso como podía vivir la gente en éste lugar. La roca de su entorno les permitía excavar en plena roca cuevas en las que protegerse de los extremos climáticos que la población local padece en éstas tierras.

Es curioso ver también, que occidente también llega a los trogloditas. Las antenas de televisión y las marcas más vendidas del mundo están presentes junto a las construcciones de antaño y se mezclan con la cultura ancestral que siguen en parte manteniendo aquí en el sureste Tunecino. Las pequeñas entredas de las cuevas, dan paso a un patio interior de grandes dimensiones, desde el que se accede a los distintos departamentos que componen las viviendas; dormitorios, graneros, etc.

En Matmata, ya en dentro del pueblo, visitaremos el pequeño hotel dónde George Lucas decidió grabar las escenas del bar de la Guerra de las Galaxias, haciendo de un lugar casi inóspito y perdido, un pueblo turístico. No sólo de Star Wars fue escenario el lugar, en Busca del Arca Perdida de la saga de Indiana Jones, también fue grabada por estos lares.
De nuevo al autocar, para partir con destino al restaurante dónde me decidí a sacar alguna imagen de los productos "locales". Si es que neocolonialísmo lo hay en todo el mundo, o mejor llamémosle "globalización".
Tras la comida, último destino de nuestro día y último lugar de interés que visitaremos en nuestro viaje. El anfiteatro romano del Jem nos esperaba con su majestuosa silueta y su planta casi original e incorrupta al paso de los siglos. No os voy a contar nada más, ya que internet y el amigo google a día de hoy lo solucionan todo.
Dentro de él, pasamos un buen rato, un rato claro está y previo pago del típico dinnar del derecho a fotos, utilicé para fotografiar tal magestuosa edificación.




Por cierto, los ceniceros estaban muy bien integrados con el entorno, dejándome alguna bonita estampa.

Así como el juego de luces de sus arcos, inspiraban alguna buena foto.

E incluso las casas que rodeaban al gran edificio eran de bella factura.

Tras la visita, nos esperaba un largo viaje de vuelta entre olivares hasta nuestro punto de partida, el turístico Hammamet, dónde pasaríamos la última noche antes de regresar a nuestros destinos de partida.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Diario de Viaje - Túnez -Día 5- Domingo 6 de Septiembre de 2009

Quinto día de ruta por tierras tunecinas. Madrugamos. ¿Qué día no lo hemos hecho? El viaje lo requería. Primera parada del día; visita al núcleo urbano de Tozeur. Es una ciudad con encanto, de esas de interior que tanto me han gustado como Kairouan. De Tozeur, me faltó un poquillo más de tiempor para conocerla mejor.
Su falta de turismo masificado, mejor dicho, casi inexistente, le conferían un aire, un encanto, por mostrarse al turísta tal y como son. Sin occidentalismos. Eso es la esencia que buscaba en el viaje. Exotísmos.
Era curioso el observar las costumbres de la gente, desde las compras del mercado, hasta el suministro de los repartidores con sus coches o carruajes a rebosar de melones o sandías.



Ver aún organizarse a los comerciantes por gremios, algo extinguido en occidente, aquí es posible.
O sorprenderte con lo que te puedes encontrar en cualquier negocio. Un zorro del desierto.

Tras el paseo por el centro de Tozeur, nuestra siguiente parada en Metlaoui, nos llevaría a montarnos en un variopinto tren de época llamado el Lagarto Rojo, para adentrarnos en una encañonada ruta por las Gargantas de Seldja que nos conduce a las minas de fosfato.

En mi retina siempre quedará la imagen de los niños del lugar corriendo, algunos descalzos, tras el tren para recoger cualquier limosna u objeto que los turistas le arrojasen. Sinceramente, que bien vivimos y cuanto nos quejamos.

El tren, era como los típicos de las pelis del oeste. Con su primera, segunda y tercera clase. Su bar, sus pasillos y hasta sus baños eran preciosos. Era como recorrerte Arizona.


Tras el tren, comida y camino a nuestro destino final del día. Douz.
Por el camino atravesamos el famoso lago de sal de Chott El Djerid. Un lugar fantasmagórico. Es flipante ver como durante quilómetros lo único que te rodea es una extensa planicie salada.



Al llegar a Douz, descanso en el hotel y más tarde, para algunos, visita a los camellos, mientras otros como yo, nos dedicamos a sacar alguna que otra imagen de los tranquilos animales.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Diario de Viaje - Túnez -Día 4- Sábado 5 de Septiembre de 2009


Día del madrugón del viaje para iniciar la marcha en el autobús que nos llevaría hasta el punto elegido para el inicio de la marcha en los todoterrenos. Me ilusionaba este día. El poder recorrer un pedazo de desierto en 4X4 me emocionaba. El día se preveía caluroso y duro.
Iniciamos la marcha en los Land Cruisser, realmente cómodos por cierto, por una carretera prácticamente recta sobre un desierto de piedras. Grupos de camellos comienzan a verse próximos a la calzada.
Primera parada; Tamerza. Una pequeña población situada entre montañas y palmeral. Desde un hotel con un encanto único, contemplamos la vista a la antigua Tamerza, abandonada tras ser arrasada por una riada en la década de los sesenta.
Continuamos nuestra pequeña aventura hasta el oasis de Tamerza.
Un lugar curioso y precioso.Un oasis, con una cascada de ensueño de agua cristalina. Allí, nos enseñan una pequeña muestra de fauna del desierto. Un par de compras y de nuevo cara el siguiente destino, por cierto, con mi turbante.
Nuestra segunda visita del día Chebika. Dividida en dos, como Tamerza, las riadas causaron la creación de un nuevo pueblo colindante con el antiguo. Es un pueblo creado entre la montaña y el inicio del desierto.
Aquí, visitamos otro oasis encañonado entre montañas de gran belleza paisajística. Un lugar idílico.

Vuelta a los coches, el termómetro sube y el aire acondicionado del vehículo apacigua nuestro calor. Entramos en el mar de sal y la velocidad del 4X4 empieza a subir. Son momentos divertidos. Parada de reagrupamiento de toda la caravana en medio del inmenso mar de arena .
Unos niños aparecen de la nada. Más tarde sabré que salían de unas cabañas próximas.
Inicio de la marcha a través de las dunas, la adrenalina sube y yo, y seguramente medio grupo lo pasamos como niños.
Fin de destino tras las dunas. Llegamos al escenario de la guerra de las galáxias. Lugar un tanto curioso. Quien me diría a mí, que llegaría a visitar ese lugar. El papel cartón y la madera reinan en las extructuras y vendedores ofrecen souvenirs. El calor en aquel sitio, sofocante.
Dejamos atrás el desierto para dirigirnos a la ciudad de Nefta, creada al lado de un inmenso palmeral.
Me quedé con las ganas de visitarla detenidamente. Volveré a ella.
De nuevo a los todoterrenos para terminar nuestro viaje en Tozeur, dónde comimos y pasamos noche, descansando tras el duro día pasado.

Al día siguiente lo visitaríamos.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Diario de Viaje - Túnez -Día 3- Viernes 4 de Septiembre de 2009

Comienza nuestro tercer día de visita y cuarto de estancia en el país. Suena el teléfono, en pie. Desayuno, que como la cena del día anterior, es fantástico. Vuelvo a reiterar en la calidad de la Kasbah.
Primera visita, los grandes depósitos de agua de la ciudad. Nada relevante excepto su grean tamaño. A continuación nos dirijimos al mausoleo del "Amigo del Profeta". Panteón de uno de los seguidores y supuestamente amigos del gran profeta Mahoma y del que se dice que fue enterrado con tres pelos de éste. En dicho lugar, nos colocamos un bello pareo para poder acceder a su interior, ya que con el pantalón corto no tendríamos acceso. Ya dentro nos encontramos con un gran edificio con gran decoración y colorido como viene siendo típico en el mundo árabe.

La tranquilidad denota en el lugar sagrado. Invita a la oración y a la reflexión. Muestra de ello, las gentes del lugar.

Pero algo comienza a suceder. Cánticos bereberes requieren de mi atención. Por la puerta de acceso al mausoleo entra una familia al completo entonando cánticos y con ganas de festejo. Grandes galas y henna en la piel. Nos encontramos ante una circuncisión. En el medio del clan, mimos y caricias para el circundado. Un pequeño niño con cara de susto y con un curioso regalo; una recortada plateada de su mismo tamaño.
Me deja una verdadera imagen de su cultura. Tímidamente el pequeño mira mi objetivo. Mientras su hermana, (supongo) impasible, no percibe ser fotografiada y me brinda una imagen que a día de hoy aún está en mi retina.

Mientras el niño es intervenido, sus ascendientes esperan.

Abandonamos el mausoleo, no sin antes aprovisionarnos de agua. El día avanza y la temperatura sube. Siguiente parada; la Gran Mezquita de Kairouán. La ciudad más santa del Magreb, nos muestra su gran lugar de culto.

Otra vez, de nuevo nos colocamos nuestros pareos, y entramos en el templo. Magestuoso, su tamaño impresiona. Un gran patio central con arcos árabes nos recibe. Nos acercamos al lugar de oración. Su belleza impresiona. Se nos prohíbe la entrada, pero aún así, puedo fotografiar su interior. Semeja la mezquita de Córdoba, ahora entiendo su hermanamiento. Cuatro hombres rezan en su interior. El resto del lugar sagrado, desierto. Es temprano.

Salimos de la gran mezquita, subimos al bus y volvemos al zoco. Tiempo de compras y regateo. Hay más vida que el día anterior. Más turista, más oriundo.


Tras unas compras, volvemos al autobús, por delante más de cien quilómetros hasta nuestra siguiente parada; Sbeitla. Antes de la visita, comida. Sorpresa tras el café. Comienza a llover.

La lluvia nos da una tregua en el caluroso día y nos permite que la visita a las ruínas romanas sea un poco más fresca y sosegada.
Las ruínas se encuentran en un estado de conservación magnífico, con muchos edificios casi incorruptos. De Sbeitla, uno se hace una imagen de lo explendorosa que fue antaño.

Su foro es realmente espectacular. Creo que su visita ha merecido la pena.

Abandonamos el lugar, dejando atrás calles rectilíneas, bellos mosaicos, pilas bautismales, un anfiteatro y su arco triunfal.
Siguiente parada y noche; la ciudad natal de nuestro guía, Gafsa. Nos acercamos al sur y nos metemos de lleno en el interior del país.
Gafsa es una ciudad aparentemente tranquila, por motivos de lejanía de la zona turística, no la visitamos. Me quedo con las ganas.
Llegamos al hotel, un lugar un tanto curioso. De reciente construcción, su mantenimiento no es el ideal.
Entramos en nuestra habitación. Curiosa estancia. Su decoración parece sacada de las mil y una noches.
Salimos al exterior, un baño en la piscina nos reconforta, nos relaja y nos deja una gran estampa. Un ocaso fantástico.