La aldea mola. Es un lugar en el que el tiempo parece detenerse. Un sitio con pocos cambios y paz relativa; siempre que no cante el gallo, claro está. Desde el pueblo la vida se ve de otra manera, los paseos se convierten en evasiones, el ambiente tiene mil olores y la gente te pregunta de quién eres. Si hasta los perros te ladran porque te creen desconocido. La verdad, pasar un rato desconectando de la vida ajetreada en la ciudad no viene nada mal para cuerpo y mente aunque no te dé alas.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Día de pueblo
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domingo, 8 de noviembre de 2009
De pasada
Si un día os pilla la vida por la AP9, entre la Coruña y Ferrolterra hay un lugar que me llamó la atención un puente que observé desde tal via de alta capacidad. Era Ponte do Pedrido. Construida a principios del XX, por un tal prestigioso Eduardo Torroja salva la ría de Betanzos en su adentro de las aguas del hasta aquí río Mandeo. Majestuoso sobre las aguas, fue en su momento una gran obra de ingeniería, como es ahora el viaducto desde el que está sacada la imagen.
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sábado, 7 de noviembre de 2009
Se la lleva el aire
La libertad y disfrute de cada instante de una vida son los mejores placeres de ella. Aprovechar el viento y no tener más preocupación que buscar lo esencial para tu supervivencia sería utópico. Tenemos el placer de movernos en un espacio, es la sensación más valiosa que conozco, y conocer lo que es y lo que te puede ofrece ese espacio para formar en ti experiencias únicas con las que explallar tu memoria, es libertad.


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viernes, 6 de noviembre de 2009
Un recuerdo de aquel gran viaje
Rebuscando en mi archivo de los "recuerdos", selecioné una imagen, que a pesar de no estar tomada por mí, ni por una cámara de grandes prestaciones, y que el "arbolito" no pinte mucho en ella, es algo más que una buena foto. Es el recuerdo de un gran viaje realizado no hace demasiado tiempo, en el que pude visitar la ciudad de las tres culturas. Una ciudad que es un museo vivo y que recomiendo la visiten cuando se les presente la oportunidad. Su entramado de laberínticas callejuelas a buen seguro que no les defraudará. ¿Los únicos inconvenientes? La cantidad de cuestas, el empedrado y la dificultad para encontrar alojamiento en fin de semana acabará con la paciencia de alguno.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Los días se hacen cortos
Quién diría que estamos en pleno otoño. Si no fuese por el colorido que nos rodea, las pocas horas de sol y la cantidad de setas u hongos que pueblan cada rincón de nuestros campos, bosques, prados o cualquier inusual sitio en el que puedan aparecer, no creeríamos que nos encontremos ya a mediados de esta época del año. Las altas temperaturas y las benévolas condiciones atmosféricas hacen que a más de uno le cueste dejar las camisetas de manga corta. Esperemos que poco a poco nos adentremos en el clima propio de tal estación y que el frío, la lluvia y las próximas nieves, que como gran aficcionado a los deportes de invierno espero con impaciencia, tarden poco en hacer su aparición, para gusto de unos y deprimento de otros.
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miércoles, 4 de noviembre de 2009
El hospitalario recibimiento
Hacía tiempo que no subía ninguna imagen de pequeños felinos. No, no los he olvidado, simplemente no he estado inspirado para escribir algo sobre ellos.
Buscando en mi archivo, me topé con una imagen de un todavía joven felino. El pequeño en cuestión, vivía en plena libertad en un lugar realmente curioso como es la zona de Matmata en Túnez. Cuando llegué a aquel sitio, pude ser uno de los primeros en bajar del autobús en el que nos desplazábamos, y realizar la foto que adjunto a la entrada de hoy. Fue tal y como me lo encontré allí. Era realmente cariñoso y se dejaba querer. Creo que no hubo manos de toda la escusión que no lo acariciasen. Fue junto con unas cabras y una cría de dromedario la atracción de la casa museo local, a la que creo prestamos menos atención que a tales animales.
Buscando en mi archivo, me topé con una imagen de un todavía joven felino. El pequeño en cuestión, vivía en plena libertad en un lugar realmente curioso como es la zona de Matmata en Túnez. Cuando llegué a aquel sitio, pude ser uno de los primeros en bajar del autobús en el que nos desplazábamos, y realizar la foto que adjunto a la entrada de hoy. Fue tal y como me lo encontré allí. Era realmente cariñoso y se dejaba querer. Creo que no hubo manos de toda la escusión que no lo acariciasen. Fue junto con unas cabras y una cría de dromedario la atracción de la casa museo local, a la que creo prestamos menos atención que a tales animales.
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martes, 3 de noviembre de 2009
Sobre una alfombra de raíz
Hace algún tiempo ya, de visita en las Batuecas, llegamos a un recóndito lugar en el fondo de un precioso y profundo valle en el que se encontraba el monasterio de las Batuecas. Un lugar curioso y recóndito en una de las comarcas más aisladas de todo el país. El nombre correcto del monasterio es el Convento del Desierto Carmelitano construído en el S. SVI y perteneciente a la orden de PP. Carmelitas Descalzos, llevando una vida erémitica. El acceso al interior de dicho lugar está prohibido y según he podido leer en la red es catalogado como un lugar sencillo y austero. Por cierto la comunidad de tal lugar tiene un blog en la red. (Aquí enlace) Cierto es, que el lugar era un tanto curioso y especial.
Como del monasterio no he podido sacar fotos, para mí, lo más llamativo de tal lugar fue el comienzo de una pequeña ruta de senderismo que partía desde la puerta del acceso al cenobio y que bordeaba paralelo a uno de sus muros para adentrarse valle arriba a través de un frondoso bosque. El suelo que pisaba, durante un buen puñado de metros, era una gran alfombra de raíces.
Como del monasterio no he podido sacar fotos, para mí, lo más llamativo de tal lugar fue el comienzo de una pequeña ruta de senderismo que partía desde la puerta del acceso al cenobio y que bordeaba paralelo a uno de sus muros para adentrarse valle arriba a través de un frondoso bosque. El suelo que pisaba, durante un buen puñado de metros, era una gran alfombra de raíces.
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