jueves, 3 de diciembre de 2009

Por tu cobijo

La verdad cuando lo conocí no creí terminar llevándome también con él.
Ya hace más de tres años de aquel día, en el que un buen amigo me lo presentó en una última y lluviosa edición del rallye do Lacón. A partir de aquel momento nuestra relación comenzó a ser algo más que una simple relación para los dos. A pesar de que los días de buen tiempo intente alejarse de mí, cuando el tiempo se pone "pocho" siempre vuelve para animarme, para protegerme. Esos días grises y apagados en los que la tristeza reina en el ambiente él siempre está para apoyarme, cubrirme o simplemente acompañarme allá a donde vaya. La verdad, hoy se merece un ramo de flores. Y sí, estoy hablando de mi paraguas, y aunque no soy de usarlo demasiado, de muchas me ha salvado y siempre tendrá un hueco en mi maletero. Espero que nuestra relación dure muchos años más y que nunca te deje olvidado cualquier paragüero o lo que es peor aún, te vayas con otro.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Aquellos curiosos viandantes

Aunque normalmente salvo en contadas excepciones subo fotografías directamente como son tomadas, hoy hago una excepción. "Argallando" con el "photoshop", conseguí una imagen digitalmente editada realmente "chula".
La foto está sacada en una carretera local en una gran escapada por la Costa Ártabra de hace un par de semanas. Los elegantes viandantes se cruzaron en nuestro empeño por gozar del placer de conducir por tan reviradas carreteras durante un fin de semana de temporal donde las condiciones atmosféricas reinantes hicieron si cabe más espectacular nuestras visitas a la zona.

martes, 1 de diciembre de 2009

Orto en vida

Se marchó. Desapareció de mi vida sin dejar rastro. Me dejó entre sollozos sobre un oscuro manto para seguirlo a través de los astros. Fue capaz de apagar mi luz y sin embargo consiguió encender mi candela. Deslumbraba sobre la silueta difusa del horizonte mientras se ocultaba para no volver. Para no volver, hasta siguiente día.

lunes, 30 de noviembre de 2009

El imparable tiempo

El otoño continúa su imparable avance hacia el apático invierno pausadamente. Tras el ténue comenzar, la lluvia y el frío comienzan a abrirse paso en nuestras vidas; las primeras nevadas cubren de blanco nuestras altas cumbres y el colorido del otoño pasa al tétrico y feo tono grisáceo invernal. Los árboles comienzan a mostrar sus fornidos esqueletos y los suelos pasan a ser alfombras de hoja. ¿Tiempo para la tristeza? No, tiempo para el disfrute de sus retinas.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Zoco

La foto es de mi viaje a Túnez. Está sacada en el zoco de la ciudad de Kairouan. En un país donde las motos son auténticas joyas.
Simplemente sobran los comentarios, déjense llevar.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Al abrigo del temporal

De visita por la costa un día de gran temporal, me topé de pasada y desde el coche con una playa llena de aves. "Gaviotas a terra mariñeiros a merda", dice el típico dicho sobre su estancia en zonas de interior, -no es el caso-. Lo que más llamó la atención de la imagen, es la convivencia del cormorán en el centro del gran grupo de aves engorrosas como son las gaviotas. Fíjense.

viernes, 27 de noviembre de 2009

La orensana por excelencia

Vacía. Pocas veces se consigue fotografiar la calle más carismática de la ciudad de este modo; la calle del paseo. Bulliciosa como pocas, en ella conviven tiendas de alto "standing" con puestos de manteros. En ella, los grandes centros de negocios camuflan economías sumergidas. En ella tus oídos pueden seguir la melodías y deleitarse con un violín o un "heavy" y su guitarra. En ella, las clases sociales desaparecen y se dan la mano con la beneficencia . En ella los helados saben de otra manera y el aroma de los castañeros empapa cada esquina en tiempos de frío. En ella, el tiempo pasa despacio y la vida se llena de ilusiones. En ella caben los más variopintos personajes que te puedas encontrar en la sociedad orensana. En ella con el buen tiempo sus decenas de terrazas dan color a sus grisáceas baldosas, y lo que antes murmullo se convierte en barullo. "Ella" siempre será "ella".