sábado, 10 de octubre de 2009

Añorando el tiempo pasado

Últimamente estoy subiendo muchas fotos de días grises, de lluvia y nubarrones. Aunque no tiene porque, de días tristes.
Quizá a modo de cambio, de ánimo o simplemente buscando recuerdos, hoy presento y saco de mi memoria aquellos días veraniegos en los que me pasaba las horas tumbado a la bartola.
Atrás queda un verano de emociones, viajes y experiencias únicas. Y aunque no sea oro todo lo que reluzca, también ha tenido sus malos momentos. Sus crisis emocionales, o sus problemas varios.
A pesar de todo lo anteriormente contado, el verano es la estación que mayor número de adeptos tiene. El buen tiempo anima y ayuda a que todo parezca mejor, más bonito. También nos hace más vagos y perezosos y gozar de las vacaciones tumbado en la fina arena es una de las mejores maneras de reconfortarse.
Pero como no, lo bueno también se acaba y el buen periodo sigue su curso cíclico para devolvernos la nostalgia, los colores pálidos, y la caída de las hojas del otoño.

viernes, 9 de octubre de 2009

Chove en Santiago

¿Que sería de Santiago sin lluvia? Sin sus cielos grises y sus calles mojadas, piedras centenarias empapadas de agua.
Aquí la lluvia es arte. El arte es lluvia.
¿Qué sería de la plaza del Obradoiro sin cientos de paragüas? ¿Qué sería de los peregrinos sin chubasqueros?
Sin lluvia, "sen o noso orballo", Santiago no sería Santiago.
El pasado fin de semana, de visita "express" a la capital gallega, disfrute de un bonito paseo entre catiuscas, chubasqueros y paragüas por las calles siempre melancólicas Compostelanas.

El cielo grisáceo no deslucía las imágenes. Simplemente las dotaba de una luz especial. Sobre ese fondo, resalta la piedra oscurecida por el agua y las siluetas de los centenarios edificaciones. Y aunque las grúas existentes me estropeen la foto, sigue manteniendo su encanto, su aquel.
Por cierto, ¿cuándo será el día que me hospede en un lugar como éste?

Suerte a todos los que estáis estudiando en la ciudad universitaria.

jueves, 8 de octubre de 2009

Embarcado y encañonado

El pasado fin de semana y con el pretexto de una visita, he vuelto a embarcarme en uno de los catamaranes que recorren nuestros ríos. Concretamente en el que inicia su ruta en el embalse de San Esteban, para realizar la ruta del cañón del Sil y sus escarpadas laderas de piedra y vertiginosos desniveles.

El día era precioso, el sol lucía explendido, y el calor era considerable. Un día genial para el pequeño paseo fluvial. La verdad, me dediqué más al "parloteo que al fotografeo", pero aún así pude sacar alguna estampa de lo encantador del itinerario. Su duración no fue demasiada, pero lo encantador de tal paisaje siempre deja buen sabor de boca y creo q no me cansaría de hacerlo una y otra vez.
¿De las imágenes que puedo decir? Que el tono azulado resaltaba en un día tan bonito como aquel y no podía desaprovecharlo.

miércoles, 7 de octubre de 2009

De apariencia frágil

Un día, cual no quiero recordar por tal melancolía, un pequeño modelo se cruzó en mi camino o yo en el suyo. Espabilado como pocos, movía el rabo con clase. Tenia curiosidad por saber que hacía yo en su trayecto. Tenía curiosidad por verlo tras el objetivo. Nos mirábamos, tonteábamos. Ni ronroneos, ni palabras, el silencio enmudecía nuestro acercamiento. Inmóviles nos observabamos como seres extraños.
El tiempo se detenía.
De pronto, miaña. Me mira y maulla despidiéndose de tan corto encuentro. Con su clase, serpentea el rabo por última vez y de nuevo comienza su pausada pero estilosa marcha dejando atrás nuestro bonito y melancólico encuentro.

martes, 6 de octubre de 2009

Mirando al cimborrio

Prometido es deuda. Y con ese compromiso hoy quiero mostrar algo que en cierta entrada anterior comencé ha hablar de él.
Antes de nada, me gustaría deciros que nuestra catedral románica (aunque con elementos posteriores) es de la segunda mitad del siglo XII y principios del XIII, que está dedicada a nuestro patrón San Martin, y que se levantó sobre un primitivo templo del período suevo. Posteriormente fue edificada en típica planta de cruz latina y cabecera con tres ábsides, de los que tan sólo queda uno.
El cimborrio gótico de la catedral de Ourense, se finalizó a comienzos del XVI.


Personalmente es uno de los elementos que más me gustan del templo, veánlo con más aumento.

Sean o no Orensanos, merece la pena levantar la vista o el objetivo, y contemplar un momento el curioso elemento. ¿Con algo de maleza? Pues sí, la verdad que sí, otro tipo de mantenimiento seguramente sí necesitase, aunque ya saben la crisis también afecta a la Iglesia.
Por cierto hay rincones en los que merece picar algo contemplándolo. Hagan la prueba, repetirán.

lunes, 5 de octubre de 2009

Y volvió la lluvia

Tras un mes de septiembre realmente veraniego, no demasiado acorde con la estación actual, el inicio de octubre ha deparado la vuelta de la lluvia a nuestra verde tierra. Verde que necesita de agua para lucirse. Agua que necesita el país de los mil ríos. Lluvia que aunque entristezca nuestro vivir, da vida a nuestra vida.


Y aunque la imagen sea de una empapadura de mediados de mes pasado, lejos de mi querido Ourense, representa lo que a día de hoy estamos viviendo en cualquier lugar "do noso país".

En alguna habitación encantada

Hay lugares en los que merece la pena despertarse. Esos lugares que por algún motivo especial provocan esa sensación de placer cuando abres el "ojito" tras una relajante noche en un lugar con encanto.
Entre las sábanas, uno está agusto. El nido caliente invita a despertarse poco a poco. El cuerpo se resiste, te vuelves en la cama. Buscar reincorporarte no es tarea fácil. La modorra existente no da facilidades y la pereza es gustosa.
Ya no sé si estoy despierto o estoy dormido. ¿Realmente no estoy soñando? Que pena que no todos los días sean domingo.